Los cracks se destacan desde el arranque, y el caso de Luciano Faster Benavides no es la excepción. Obviamente que nacer en la familia correcta y en el lugar correcto tiene sus ventajas, el hijo menor de Norberto e Isis, 7 años menor que Kevin, creció en el seno de una familia que respiraba motociclismo y en un lugar donde para hacer enduro del bueno solamente te tenes que pasar unas cuadras de largo y ya estas metido en unos senderos increíbles con dificultad nivel dios. Desde chiquito su vida giró alrededor de las motos.
En 2015 y 2016 fue campeón nacional de enduro. Ese mismo año fue medalla de oro en el International Six Days of Enduro en Navarra, España y desde entonces comenzó a adentrarse en el mundo del Rally, siguiendo los pasos de su hermano Kevin, quien debutó en 2016 para el Honda South America Rally Team con un cuarto puesto en la general, detrás de Price, Svitko y Quintanilla, como para tener una idea del nivel de los competidores.
El debut de Luciano en el Dakar 2018 no fue el deseado. En la etapa 10 entre Salta y Belén sufrió un accidente grave que le causó una lesión en la espalda y tuvo que abandonar. Una de esas lesiones que lo acompañan hasta el día de hoy. Faster ya corría con KTM y luchaba por quedarse con el premio al mejor rookie. No se le dio.
En 2019 las cosas fueron mucho mejor, porque completó la carrera más exigente del mundo la última vez que se corrió en Sudamérica, en Perú más precisamente, donde metió su primer top 10, finalizando en la novena posición y coronándose ese año como Campeón Mundial Junior de Rally de la FIM con el equipo Red Bull KTM Rally. Esa misma moto con la que ganó el campeonato mundial se podía ver exhibida en el concesionario Benavides Motos de KTM en Salta.
Las cosas no fueron fáciles para Luciano durante todos estos años con accidentes y lesiones de todo tipo, y seguramente sus excelentes resultados quedaron a la sombra de los dos títulos del Dakar conseguidos por Kevin en 2021 y 2023 con Honda y KTM respectivamente, quien se llevó todos los flashes, pero para ese entonces faster también había conseguido un nuevo título que su hermano mayor no tenía, el de Campeón Mundial de Rally Raid de la FIM en 2023, que es el título que se lleva aquel piloto que acumula más puntos en toda la temporada -Dakar, Abu Dhabi Desert Challenge, Desafío Ruta 40, Rally du Maroc, Sonora Rally-.
En 2025 parecía que estaba todo dado para que ese podio que se le venía negando en el Dakar, que al final es lo que todos quieren ganar porque es la competencia más importante del mundial de rally raid, la más emblemática, la que te pone el trofeo tuareg arriba de la chimenea para que lo veas todas las mañanas y te acuerdes que sos el campeón de la carrera más dura que existe en el mundo. Sirva esto de recordatorio también para que sepan de donde viene el nombre y la inspiración rally de la moto de Aprilia.
Son 8.000 kilómetros de especiales y una estupidez de kilómetros de enlaces. Una competencia que te quiere quebrar la voluntad desde antes de comenzarla. Ese año las cosas empezaron complicadas, y a pesar de una atropellada épica desde la etapa 5 en adelante, quedándose con 2 parciales y metiendo un ritmo tremendo, Luciano se quedó 30 segundos corto del podio, por detrás de Van Beveren, alguien que si bien no ha ganado nunca el Dakar ha sido una máquina de meter podios. A Faster solo le quedaba bancarse un poco la bronca, pero agradecer el ritmo que había mostrado y la suerte de volver sano a su casa.
Durante 2025 venía todo bastante bien, hasta que en la primera etapa del Rally du Maroc un accidente causado por una piedra que se le metió en la rueda trasera de la moto le costó la rotura de ligamentos en el hombro, en la rodilla derecha y también de los meniscos. Y en ese momento parecía que el Dakar iba a tener que esperar un tiempo más para convertirse en ese sueño que viene persiguiendo desde hace casi una década. Pero los milagros existen, y sin quirófano de por medio Luciano llegó físicamente para competir en el Dakar 2026.
El resto ya lo saben todos y Luciano logró ese podio que se le venía negando desde hace mucho tiempo y que ya se lo merecía con el mejor de los resultados. Y hablo de podio porque ganar esta competencia es, casi siempre, cuestión de detalles. Miren si no será cuestión de detalles que la diferencia entre tener el trofeo Tuareg en tu casa o no, este año, es de tan solo 2 segundos. Así que los si hubiera para que Luciano Benavides no ganara el Dakar en este 2026 son infinitos. Pero la suerte cayó para el lado del campeón y se hizo justicia.
Argentina tiene un nuevo campeón del Dakar y Luciano Benavides ratifica con el título que más quería, con el que viene soñando desde hace una década, que no solo tiene las condiciones de un campeón, sino que tiene la mentalidad y los huevos del campeón, y a los 30 años se carga su primer Dakar. Y todavía le queda mucha tela por cortar.
Si se sacó una mochila enorme de encima no lo sabemos, pero seguramente las noches que vengan de aquí en adelante duerma mucho más tranquilo con el beduino en sus manos. Por ahora es momento de celebrar una victoria épica, la más apretada en la historia del Dakar, lograda por un campeón con brillo propio y que ya no está a la sombra de nada ni nadie.
***
Desde Motoblog queremos felicitar a toda la familia Benavides, porque está claro que todo esto lo han logrado como el equipazo que son, con los grandes momentos y los durísimos que les ha tocado pasar, y les agradecemos la generosidad de siempre y el buen trato que han tenido con nosotros en todos estos años, no solo Kevin y Luciano como pilotos, sino también Norberto, Isis y Agostina. Se merecen todo lo que han logrando y esperamos que todavía haya más días como estos en el futuro. Salud.
***











